Formentera lleva mucho tiempo cuidando la historia de sus pueblos y sus hermosos puntos históricos. Tanto que está logrando convertir la isla en un museo para el turista. Durante los últimos años, el ayuntamiento ha conseguido que se mejoren una serie de puntos históricos que convierten a Formentera en un punto de visita obligado más allá del famoso turismo de sol y playa. Uno de esos ejemplos históricos que se están restaurando en la actualidad es el Faro de la Molla.

El Faro de la Mola

Este faro es uno de los sitios más bonitos de Formentera. De hecho, el ayuntamiento lleva desde hace un par de años combatiendo para crear un nuevo espacio cultural dentro de las paredes de este carismático faro. El objetivo principal del ayuntamiento es reconvertir este antiguo faro en un museo etnográfico de todos los temas relacionados con el mar.

La fascinante historia del Faro de la Mola

El faro de la Mola siempre ha estado ligado a algún tipo de historia curiosa que le sumaba misticismo a esta construcción. Sin ir más lejos, durante la construcción del faro, los operarios tuvieron muchos problemas porque utilizaron una piedra de baja calidad y se tuvo que ir retrasando la inauguración del mismo hasta que, por fin, el 30 de noviembre de 1861 se inauguró el Faro de la Mola. Obviamente, esta primera construcción era mucho más rudimentaria que el faro actual y solamente incluía una óptica catadióptrica fija de 2ª orden y una lámpara de aceite moderadora.

No fue hasta 1928 cuando instalaron la famosa óptica de rotación de nuestro querido faro. Esta óptica de rotación de doce paneles se trajo desde el Faro del Formentor y es tan importante porque hoy en día todavía sigue vigente. Además, esta nueva adquisición convirtió a este faro en uno de los más modernos de la zona, ya que tenía la misma apariencia que tiene actualmente.

Fue en 1970 cuando se electrificó el Faro de la Mola. Para lograrlo, los operarios utilizaron una lámpara trifásica de 3.000W. Además, se mantuvo la óptica de rotación de doce paneles catadióptricos para darle ese toque especial y antiguo que tanto carisma le otorga actualmente. También se añadieron dos grupos electrógenos como sistema de emergencia por si falla la luz.

En la actualidad, el Faro de la Molla sigue conservando su linterna poligonal de doce lados, lo que lo convierte en el único faro de la isla que sigue utilizando este sistema de alumbrado. Además, al ser un faro muy antiguo e histórico, también es uno de los más queridos por las personas autóctonas de Formentera. Por lo que, si visitas nuestra isla, no dudes en acercarte al Faro de la Mola e impregnarte de su magia.