Como ocurre con todas las comunidades autónomas que están en la cuenca mediterránea, las Baleares goza de un clima típicamente mediterráneo, incluida la pequeña Formentera. Eso quiere decir que las temperaturas son bastante suaves y que las lluvias son escasas y se suelen concentrar principalmente en invierno.

Esto permite que viajar a Formentera y disfrutar de la magia de esta isla y todo su encanto, pueda hacerse prácticamente durante todo el año. Además, del conjunto de islas que conforman el archipiélago (Menorca, Ibiza y Mallorca), Formentera es de las más cálidas y en donde menos riesgo de lluvias existe.

El suave clima, por tanto, de la isla permite que se convierta en punto de destino durante todo el año por parte de miles de turistas, incluso ahora en otoño. De hecho, a Formentera se la conoce como la isla del sol ya que según las estadísticas meteorológicas, el astro rey luce a diario durante casi 300 días al año. No es de extrañar, por tanto, que se convierta en lugar preferido de mucha gente.

Además, aunque estamos ya en otoño, la temperatura del mar no alcanza cotas demasiado bajas. Habitualmente, ronda los 20 grados centígrados durante prácticamente todo el año aunque en pleno invierno puede bajar un poco más. Esto hace que sea santuario para muchos aficionados al submarinismo o al snorkle, dos de las actividades que más éxito tienen en Formentera gracias a sus aguas cristalinas.

En definitiva, Formentera es un buen plan para hacer escapadas en cualquier momento. Además, en esta época, la isla ofrece su faceta más tranquila y pacífica.