Aunque todavía estamos recuperándonos de la resaca de las Navidades y retomando, poco a poco, la rutina habitual, muchos ya tienen la vista puesta en Semana Santa. Y es que este año, las fechas se adelantan y a partir del 21 de marzo, los más afortunados podrán de nuevo disfrutar de unos días de vacaciones.

Justo el día que empieza da comienzo también la primavera, una estación del año que siempre es bien recibida porque implica que atrás dejamos los oscuros y fríos días de invierno y, poco a poco, el calor empieza a hacer acto de presencia. Y qué mejor que disfrutar de unos días de descanso en Formentera.

La pequeña Pitiusa, la joya de las Baleares, siempre es un destino a tener presente, pero en primavera aún más. Los días empiezan a ser más largos para poder disfrutar de todo su encanto paradisiaco y sobre todo de sus rincones, playas, calas, miradores, mercadillos…

Es en esta época del año cuando los atardeceres son únicos. Pasear a media tarde por la orilla de la playa y acabar la jornada viendo como el astro rey se pone a través de las aguas cristalinas no tiene precio y menos aún si puedes disfrutar del maravilloso espectáculo sentado degustando algún refresco desde cualquiera de sus bares o restaurantes próximos.

Finales de marzo es, sin duda, el periodo ideal para vivir y experimentar con intensidad todo la maravilla natural que ofrece la isla sin aglomeraciones de ningún tipo. Además, la temperatura de sus aguas permite también darse algún que otro chapuzón o practicar algunas de las actividades más tradicionales de Formentera: el snorkeling y el submarinismo.

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